Que la punta del ala del ángel caiga y se disuelva en terrenos angostos mermados de luz. Que la oscuridad sea maestra de algo más que mirar caras bajo la ardiente luz de un sol que mata: hermano de la gravedad que achata: hija de algo que traga y traga sin parangón ni medida.
Yo solo estoy aquí, quieto, esperando el autobús de medianoche conducido por la Gran Mentirosa que prometió fiestas para cada uno sin excepción. Y ahora... después de tanto tiempo... he percibido el eco apestoso de la verdad bajo las piedras, sesgada en láminas por muchos que creen tener un 'YO' propio y ser 'ALGUIEN' cuando en realidad 'NADIE ES NADIE' (Rust Cohle).
Las pepitas de felicidad solo se consiguen desprovisto de todo y agarrado a la nada: esa nada que escupe nada en un bucle infinito y que la mayoría perciben como "...estar colgados en paz en ningún lugar, pero vivos..." <--- ¡arrogantes que creen poder escapar de sí mismos!. El laberinto es intrincado, con noches eternas que recrudecen el paso hacia nuevas novedades novísimas.
Y es que al final... mirarse al espejo sin ojos como los ciervos del lago... es duro.
p.d. tendrás que mirar.

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