Y había detrás de la cortina ALGUIEN que esperaba con el cuenco vacío por pedir más. Yo miraba a los otros mientras tanto considerando NINGUNA opción ante la entropía; ellos miraban el paso del tiempo riendo colocados de electrones que no entendían, limitándose a ganar algo más (lo que quiera que sea eso); mientras... las cuerdas vibraban jugando, no vistas por el vergonzoso límite que la materia impuso.
Grité el "¡DA-DA!", seguido de "¡VOMITUFLUS LABIENDO DA-DA NOPLOP!". Noté entonces a los enanos entrando en tropel, sacudiendo alfombras roídas por mil ratones que NUNCA se irían, matando de hambre a los invadidos de TODO.
Aparté la tela para mirarla e irme luego, no mucho más tarde, a la sala de espera que la Gran Mentirosa había adecentado. -Siempre lo hago -me dijo-. -Soy la única que desordena adecuadamente, pero no se valora -añadió-.
Cogí su mano sin pensar. Soltó: -No te preocupes por los huesos: están hechos de olvido, solo para aparentar -sonrió-.

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